Ante 10.000 personas llegó la primera medalla de oro para
los mexicanos, gracias a Felipe “el tibio” Muñoz. Este apodo le fue dado de pequeño porque
se dice siempre se quejaba de la temperatura del agua en la que competía, o era
muy fría o muy caliente y jamás tibia como a él le gustaba.
El carril número 4 del complejo olímpico Francisco Marquez era
la atención principal para todo México y es que Muñoz demostró todo su
potencial en la carrera 200 metros pecho. De esta manera el pueblo azteca pudo
escuchar por primera vez su himno en estos Juegos Olímpicos. Ante tanta emoción su representante nacional en la natación y ahora héroe nacional no pudo contener ante tanta emoción unas cuantas lágrimas.
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